Cuando te contentes con ser simplemente tú mismo,
y no te compares ni compitas,
todos te respetarán.
Tao Te Ching, Lao Tzu
2017 se caracterizará por ser un año de búsqueda e intento de compresión de lo que ocurre a mi alrededor y de mí misma. Así, este camino, me ha llevado hasta un sendero, el sendero de la sabiduría milenaria de Lao Tzu... Un ser que algunos dudan incluso de que existiera.
Lao Tzu (también conocido como Lao-Tse) es una figura de la que se conoce su existencia a través de anécdotas y leyendas contradictorias entre sí. Sin embargo, se le atribuye la creación del "Tao Te Ching" o "Libro del sendero" datado en el siglo VI a.C.
Debo decir que llegar a tener este libro en las manos lo ha hecho posible otro libro: "Mil nombres para el gozo" de Byron Katie, que he comenzado a leer tras "Amar lo que es" de la misma autora. ¿Y cómo he caído en sus redes? La búsqueda de la comprensión de lo que nos lleva al sufrimiento ha sido la culpable.
"No creas todo lo que piensas", Byron Katie.
Mi búsqueda del porqué del sufrimiento no data de este año, ni mucho menos, debe de ser una pregunta innata en mí. Recuerdo una conversación con una religiosa en el año 1999, durante una estancia de verano en el psiquiátrico de Ciempozuelos (tranquilos, fue por motivos profesionales y espirituales 😉), gestionado por la congregación de las Hermanas Hospitalarias. Es una de esas charlas que evoco de vez en cuando porque giró alrededor de una de las cuestiones vitales que más me preocupan: ¿Porqué sufrimos? ¿Qué puedo hacer para evitarlo? En esa época, con 21 años, dudaba si irme a una misión humanitaria, pero el sufrimiento que podía causarles a mis padres me torturaba. La hermana, muy sabiamente, me dijo que no podría nunca evitar el sufrimiento a los que me rodean, que además no podía soportar el dolor del mundo sobre mis hombros... Y que ayudar podría hacerlo en cualquier parte del mundo, incluyendo mi propio barrio; a partir de ello, debía tomar mis decisiones.
Casi 20 años después me siguen acompañando algunas (no todas) de aquellas mismas preguntas. Además, la búsqueda de la paz, la serenidad... a pesar de lo que ocurra a nuestro alrededor, es una de las cosas que he intentado este año. Así he llegado hasta Katie, su Trabajo y el Tao.
"La realidad es siempre más amable que las historias que contamos sobre ella", Byron Katie.
Katie ha diseñado una estrategia para conseguir la calma y la paz a través del cuestionamiento de nuestros propios pensamientos que ella denomina "El Trabajo". Según cuenta era una persona inmersa en un gran sufrimiento, al borde del suicidio, que un día recobró la serenidad gracias a cuestionarse sus propias creencias, las historias que se contaba sobre lo que ocurría en su vida, y, de esta manera, encontró la paz que tanto ansiaba. Ahora se dedica a transmitirlo a otras personas que se encuentran en estados de sufrimiento causados por sus propios pensamientos... ¿Te suena? A mí mucho.
Leyendo sus libros he comprendido que, muchas veces, sufrimos a causa de lo que imaginamos que puede ocurrir, de lo que creemos que piensan los demás, e incluso de creencias arraigadas en nosotros desde la primera respiración que produjimos. Si desmontamos concienzudamente los pensamientos que más nos dañan, la calma y la paz llegarán.
"Preocúpate por lo que las demás personas piensen y siempre serás su prisionero", Lao Tzu.
"Mil nombres para el gozo" se recrea en cada uno de los trozos de sabiduría que dispuso Lao Tzu en su "Libro del sendero", por ello es que es recomendable leerlos a la par. Yo al menos, de esta manera, los estoy disfrutando un montón. Y si además te haces con la versión de Stephen Mitchell ilustrada tendrás una hermosísima joya de la Humanidad en tu biblioteca (lo de la "joya de la Humanidad" no es de mi cosecha, que conste 😉, así lo califican los expertos).
Para leer el Tao es necesario disponer de una mente abierta; no es apto para cualquiera, de eso no tengo dudas. Hay que estar dispuesto a vislumbrar una vida sencilla (desde la humildad y el amor) en los poemas, muchas veces complejos, que conforman este tratado de la sabiduría humana. Nos anima a volver a la esencia de nosotros mismos, evitando cegarnos por los deseos absolutamente innecesarios.
Es curioso que muchos de sus preceptos sean traídos a la actualidad por cientos de "gúrus" que se están haciendo millonarios con la "industria de la felicidad", "mister wonderfulistas" y demás, sacándolos de contexto en pequeñas frases que pueden resultar incomprensibles y totalmente reduccionistas. Creo, sinceramente, que es mucho más efectivo adentrase con profundidad en su esencia, en su estudio en conjunto, intentando comprender, realmente, qué es lo que Lao Tzu legó al resto de sus congéneres a través de los siglos. De todas formas, si una de estas pequeñas frases te animan a bucear en la historia de Lao-Tze y su libro, bienvenidas sean.
Como conclusión personal, y aunque aún me queda el resto de mi vida para seguir caminando por "mi propio sendero de búsqueda", creo que la sabiduría milenaria que habla de la esencia pura del ser humano es merecedora de volver a nosotros, no solo cuando nos sentimos al borde del precipicio, sino SIEMPRE y en cada momento de nuestras vidas, con el fin de disfrutar de una existencia más plena. Ser capaces de quitar la paja inservible de nuestro día a día y quedarnos con lo esencial, bajar el volumen del ruido de nuestra mente, y abrazar al otro como la maravilla que es, nos ayudará a tener una vida más autentica incluso en medio de la tormenta.
Gracias por leerme, amigo.
Lo blando vence a lo duro;
Lo que carece de forma penetra lo impenetrable;
Hay valor en no actuar.
Enseñando sin palabras,
Trabajando sin acción,
Es algo que pocos pueden comprender
Lo que carece de forma penetra lo impenetrable;
Hay valor en no actuar.
Enseñando sin palabras,
Trabajando sin acción,
Es algo que pocos pueden comprender
Tao Te Ching.
Dedicado, de todo corazón, a las mujeres guerreras que tengo a mi alrededor en especial a mi madre, y hermanas, a Amelia, a Ana B., a Men, a María, a Viki, a Eli, y a tantas mujeres, pilares de este mundo, que buscan su sendero.
