«Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida». Mario Vargas Llosa.
«He buscado el sosiego en todas partes, y sólo lo he encontrado sentado en un rincón apartado, con un libro en las manos». Thomas de Kempis.
«Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído». Jorge Luis Borges.
2019 esboza sus últimos momentos y a mí me encanta girar un poco la cabeza y mirar para atrás solo para recordar lo bonito y lo aprendido.
Este año que acaba he leído 79 libros contando con el que estoy leyendo ahora (Antes. Entonces. Nunca de Raúl Ariza, pedazo de novela). No concibo un día sin leer, sin que un libro me esté esperando tras un buen, regular o mal momento. Los libros han estado ahí cuando pesaba 100 kilos en abril y también cuando peso 75 kilos ahora (tengo que mencionar este logro, nunca imaginé que lo conseguiría, un reto del que me siento muy orgullosa 😄 ).
Siempre he tenido un libro a mi lado: cuando esperaba al lado del teléfono noticias sobre la salud de algún familiar, cuando preparaba nuestras vacaciones, frente al mar o en la piscina, tras un día duro de trabajo, en la incertidumbre laboral y en la esperanza, tras un bonito día familiar, en el sueño o en el insomnio, en el parque mientras mi hija juega o esperando en la sala de algún médico. Leer es mi medicina, mi antídoto, mi poción mágica.
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| La luz de El Palmar. Abril 2019. |
Trato de alternar clásicos con contemporáneos, libros en papel y mi kindle (aunque prefiera el papel, pero por un tema de espacio en casa el ebook me ayuda a no tener que comprar más muebles 😁). También busco muchos libros de segunda mano, he leído libros prestados, y también la suscripción Bookish me ha ayudado a descubrir nuevos/as autores/as y editoriales. Me he enamorado de Impedimenta (¡qué ediciones tan cuidadas!) y, últimamente, de Talentura (¡qué potente catálogo!).
En esta última entrada del año, os cuento los libros que más me han gustado a modo de resumen. Hay algunos que volveré a leer porque no era el momento y sé que debería darles una segunda oportunidad. Entre los que más me han gustado están:
- Mondo y otras historias, de Le Clézio. (Enero*) Un conjunto de relatos a cual más bello.
- Americanah, de Chimamanda Ngozi Adichie. (Febrero) El libro sobre el racismo que todo el mundo debería leer.
- El caminante, de Hermann Hesse. (Febrero) Un librito de poemas y relatos que transmite paz y sabiduría. Precioso.
- Suite francesa, de Irène Nemirovsky. (Marzo) Un libro que marca, que deja huella, inolvidable.
- Yo confieso, de Jaume Cabré. (Marzo) Un "novelón", uno de esos libros que espero que se considere gran clásico de la literatura en unos años.
- La bailarina de Auschwitz, de Edith Eger (Abril). Extraordinario. Si quieres leer sobre resilencia este es el libro.
- Diluvio personal, de Miguel Angel Molina (Mayo). Los microrrelatos de este autor provocan adicción. Una joyita del microrrelato.
- Todo cuanto amé, de Siri Hustvedt (Junio). Una novela brillante. El arte, el amor, el desamor y la pérdida unidos. Magnífico.
- La retornada, de Donatella Di Pietrantonio (Junio). Una historia sobre madres que nunca dejan de serlo. Portentoso.
- La literatura no tiene cura, de Manuel Valderrama (Junio). Un sobresaliente ensayo sobre la vida y la mente de muchos escritores clásicos. Un libro que los amantes de la literatura debemos tener.
- La posada de los vientos y otros relatos inquietantes, de Rocío de Juan (Junio). La literatura fantástica no es mi fuerte, pero este libro es especial y me encantó.
- La campana de cristal, de Sylvia Plath (Junio). Brutal, impactante, imprescindible.
- La ladrona de libros, de Marcus Zakus (Julio). Un libro sobre libros, un ejemplo de como las historias salvan vidas. Bello.
- Belleza roja, de Arantza Portabales (Julio). Maravilloso. La autora no falla en ningún género, adictivo, una de mis autoras preferidas.
- Farenheit 451, de Ray Bradbury (Julio). Un clásico que me debía. Conmovedor, agitador.
- Mala letra (Julio) y Cicatriz (Septiembre), de Sara Mesa. Uno de mis grandes descubrimientos del año. Relatos emocionantes e impactantes.
- Un lugar al que volver, de J.C. Whaley (Agosto). Una dulzura, hermoso, genial.
- La nieta del señor Linh, de Philippe Claudel (Agosto). Inolvidable y brutal.
- El camino más corto, de Manuel Leguineche (Agosto). Me gustó tanto que hice una entrada sobre este clásico de la literatura de viajes. Aquí puedes leerla.
- Las flores perdidas de Alice Hart, de Holly Ringland (Agosto). Un libro lleno de emoción, de belleza pero también de personajes atormentados.
- Referencial, de Ignacio Ferrando (Septiembre). En mi cuaderno donde anoto las impresiones de lo que leo escribí esto sobre él: «Brutal e impactante, nos invita a reflexionar sobre nuestras referencias y lo únicos que somos». Excelente.
- Un corazón demasiado grande, de Eider Rodriguez (Octubre). Relatos que me han recordado mucho a Carver. Magnífico. Un autora a la que seguirle los pasos.
- Rendición, de Ray Loriga (Octubre). Una distopía sensacional.
- La voz dormida, de Dulce Chacón (Diciembre). Uno de los libros que más me han emocionado este año, solo de recordarlo provoca que mis ojos se humedezcan.
- Canción dulce, de Leila Slimani (Diciembre). El libro viajero, escrito de una forma muy bella cuenta una historia tremenda.
- El principito se fue a la guerra, Santiago Garcia-Clairac (Diciembre). Conmovedor, excelente.
- El espesor de un lápiz, de Miguel Torija (Diciembre). Una novela a la que le tengo un cariño especial. Es original, única, auténtica, sorprendente.
- Antes. Entonces. Nunca, de Raúl Ariza (en proceso). Sin embargo, en cuanto acabe esta entrada me adentraré en el mundo al que nos lleva, a esa mente espeluznante, a ese recorrido vital que deja sin aliento.
Aún no soy capaz de dejar de sorprenderme cuando alguien me dice que no lee, que no tiene tiempo para leer... Y yo solo puedo decir, desde el mayor de los respetos y asombros: ¡Lo que te estás perdiendo! Me hayan gustado más o menos, cada libro que he leído me ha aportado algo, me ha hecho vivir distintas existencias, viajar, reír, emocionarme,... Leer es combustible para el fuego, y agua para la desazón, leer es vida y muerte, leer es existir.
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| Ría de Huelva, 25 de diciembre de 2019. |
De este año que acaba me quedo con cada persona que me ha ayudado, que me ha ofrecido su mano, con la que me he reído o llorado; me quedo con los momentos compartidos (los bonitos y los feos); me quedo con mi "club de escritura", con mis relatos (los decentes y también los "tontacos"); me quedo con mi familia a la que me gustaría ver más; me quedo con mi compañero de vida que cada día me enseña el verdadero significado de la palabra amor, y con mi hija. Mi hija: mi aliento, lo más bonito de la vida, el motor que todo lo mueve.
Agradezco a la vida cada momento de estos 365 días, y de corazón os deseo que los días que vienen os traigan mucha paz, amor, alegría, esperanza... y libros.
Con todo mi cariño, feliz 2020.
Agradezco a la vida cada momento de estos 365 días, y de corazón os deseo que los días que vienen os traigan mucha paz, amor, alegría, esperanza... y libros.
Con todo mi cariño, feliz 2020.
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| Parque de El Alamillo, 24 de diciembre de 2019. |
*Fecha de lectura.























