"Un buen libro te acuna, te aconseja, te consuela... Se convierte en tu mejor amigo, tu hermano, en las noches oscuras del alma."
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Siempre digo que mi salvavidas, literalmente hablando, es una niña de casi siete años que desborda amor y dulzura por todos su poros. Ella, mi compañero de vida, mi familia y mis amigos verdaderos, son mi sostén y mi red cuando me caigo.
Pero los libros... Los libros son mis grandes aliados, mis amigos eternos, mis confidentes, nunca fallan. No concibo, sobre todo los últimos años, mi vida sin un libro en las manos, deseosa siempre de tenerlos conmigo, de rascar tiempo al tiempo y sumergirme en sus palabras. Una obsesión. La ficción me ha ayudado, y me ayuda, a enfrentar la realidad que a veces se pone revoltosa y antipática.
Gracias a ellos he descubierto mi nueva vocación: ¡Quiero ser biblioterapeuta! 😊 Como sabes mi profesión es la terapia ocupacional, esa gran desconocida entre las profesiones sanitarias que se ocupan de que las personas con las que trabajamos sean lo más autónomas posibles. Ya en el desarrollo de mi trabajo en ocasiones, ante mis pacientes y sus familiares, les he recomendado la lectura de uno u otro libro, y no solo de libros de autoayuda es de lo que estoy hablando.
Gracias a un artículo que escribí para nuestro proyecto www.paracuidadores.com (puedes leer el artículo aquí), descubrí un libro sin el cual ya no puedo vivir. ¿Cómo he pasado estos 41 años de vida sin él? 😅 Realmente es un libro especial, original y único. "Manual de remedios literarios. Cómo curarnos con libros" viene a refrendar lo que yo ya intuía.
En el 2017, cosa que prácticamente no había hecho antes, leí una cantidad ingente de libros llamados de "autoayuda". Algunos me sirvieron realmente, otros solo para frustrarme. Pero eso sí, entre lo que leí y lo que la vida me ha ido enseñando, me quedo con dos cosas que me siguen ayudando: (1) La importancia de vivir el ahora y (2) no avanzar lo que puede pasar en el futuro, todo cambia en el tiempo que dura un chasquido de dedos.
En 2018 llevo leídos algo más de cincuenta libros, prácticamente todos novelas de ficción y algunas historias reales. No tengo ninguna duda de que me han servido mucho más que todos los libros de autoayuda que leí en 2017, incluyendo los que pienso que de algo me fueron útiles.
En el prólogo del libro que os comparto hoy sus autoras nos cuentan de este modo de qué trata su manual:
"Sea como sea, las novelas tienen la capacidad de transportarte a otra
vida y hacerte ver el mundo desde otra perspectiva. Cuando estás enfrascado en
una novela, incapaz de despegar la mirada de sus páginas, estás viendo lo que
ve un personaje, tocando lo que toca, aprendiendo lo que aprende. Quizá creas
que estás sentado en el sofá de tu salón, pero las partes más importantes de tu
ser —tus pensamientos, tus sentidos, tu espíritu— se encuentran en un lugar
completamente distinto. «Para mí leer a un autor no es solamente entender lo
que dice, sino ponerme en marcha con él y viajar en su compañía», dijo André
Gide. Nadie regresa de un viaje como ese siendo la misma persona. (...)
Sea cual sea tu dolencia, nuestras recetas son muy sencillas: una novela (o
dos) que deberás leer a intervalos regulares. Algunos tratamientos te curarán
por completo. Otros simplemente te ofrecerán consuelo, mostrándote que no
estás solo. Todos ellos calmarán temporalmente tus síntomas, debido al poder
de la literatura para distraernos y transportarnos".
Este año llevo vividas cincuenta y tantas vidas diferentes, algunas de las cuales se asemejaban mucho a la mía. "Desde el mirador" de Clara Sánchez parecía hablar de la misma historia que yo vivía en el mismo momento con la operación de mi madre y mis viajes en tren del hospital a casa, de los pasillos del hospital de noche, y del dolor de ver a mi madre convaleciente. La historia de "La semilla de la bruja" de Margaret Atwood me sirvió para comprender que, a pesar de las grandes caídas que puede uno sufrir en la vida, es posible recomponerse y, quizás, encontrar un mejor camino que el que a priori teníamos marcado. Con "Todo se desmorona" del maravilloso Chinua Achebe, comprendí la importancia de ver las historias desde diferentes prismas, de saber que no podemos hacer caso a una historia única. ¿Y qué decir de Stoner? Creo que le he tenido pegado a mí, palpitando y respirando a mi lado, mostrándome su estoicismo y el poder de las pequeñas cosas. Y podría seguir hablando así de la mayoría de las libros que he tenido la fortuna de leer este año.
Lo dicho, a parte de terapeuta ocupacional (que ya soy), correctora editorial (para lo que estoy en proceso de formación), escritora (me río yo), ahora también quiero ser "biblioterapeuta", y mostrar a las personas el poder, gigantesco, de la literatura.
«Uno se libera de sus enfermedades
vertiéndolas en los libros; vuelve a presentar
y a experimentar sus sentimientos
para así dominarlos».
D.H. Lawrence.

