«Los libros me enseñaron a pensar, y el pensamiento me hizo libre». Ricardo León.
Este año las palabras han sido mis grandes compañeras; las palabras me han regalado momentos inolvidables y me han traído a personas increíbles.
Empecé 2019 con el propósito entre mis objetivos de publicar mi primer libro de relatos. Y lo conseguí, como todos sabéis, gracias a la editorial DECH y a su editora Celia Gómez, una mujer dulce y maravillosa que me ha apoyado en todo este camino. Presentar mi primer libro a solas ha sido increíble: tantos amigos y familiares que os habéis unido a mí en esta aventura, que habéis escuchado lo que necesitaba decir y, sobre todo, que me habéis brindado vuestro apoyo. Nunca lo olvidaré y os doy las gracias de nuevo.
Las circunstancias obligan a que uno de mis principales objetivos para el año 2020 sea encontrar un nuevo camino para Olor a rueda quemada, un camino que será el mejor para él, porque, si de algo no tengo dudas, es de que mi libro pide a gritos seguir divulgando el mensaje que esconden sus relatos. No puede quedarse guardado con apenas siete meses de vida. Y, os digo, con determinación, que lo conseguiré.
Por otra parte, el año que encauza su recta final, me ha regalado un "club" que no me esperaba, un "cuarto propio", un "rincón" en una biblioteca donde cada martes nos reunimos un grupo de mujeres a escribir, leer, llorar, reír,... y otras muchas cosas. El taller de escritura de Gerena si que da para escribir una saga de novelas a la imagen de El club de la buena estrella o La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey. En este espacio he encontrado mi espacio (valga la redundancia literaria) para escribir; yo que suelo tenerlo complicadillo para encontrar tiempo para unir palabras, gracias al taller lo hago semanalmente y encima sigo aprendiendo.
En el taller he conocido a unas mujeres excepcionales, sensibles, valientes, preciosas... Rita (y su voz que me hipnotiza), Mª Jesús (y su elegancia sin igual), Blanca (y su valentía, su sabiduría, su acento castellano que adoro...), Lucía (y su bondad y dulzura), Alicia ( y su ser poesía), Elena (y esa fuerza que comienza a salir por todos los poros de su piel), Chari (y sus descripciones perfectas, su generosidad), Loli (y su Jerte, sus raíces, su fuerza), Mari (y su humor ejemplar), María (y su belleza que poco a poco voy conociendo) y María, la "profe", ¡y qué profe! Cómo admiro su capacidad para "mostrarnos", su sabiduría literaria (que qué daría yo por tener la mitad que ella), su maravillosa forma de escribir, y ese conjuro que cada martes pronuncia para que el taller tenga magia, eso, mágico es este taller. Por todo ello tengo que darle gracias a la vida por haberme conducido hasta vosotras en el momento perfecto, porque, aunque no lo creamos, la vida es perfecta tal y como es.
También he leído mucho; rondando los 70 libros ando. Por ejemplo, entre los libros que más me han gustado están: Rendición de Ray Loriga, Referencial de Ignacio Ferrando, Las flores perdidas de Alice Hart de Holly Ringland, Mala letra de Sara Mesa, Belleza Roja de Arantza Portabales o La campana de Cristal de Sylvia Plath, etc. Pero si hay un libro que me ha emocionado ha sido el último que he leído: La voz dormida de Dulce Chacón, prestado por Chari (muchísimas gracias con todo mi corazón).
La voz dormida me ha contado la historia de los hombres y mujeres que en la posguerra española luchaban por sus ideales, por su libertad y dignidad. El libro habla de historias reales ficcionadas de ciudadanos en una época en la que la libertad se administraba con cuenta gotas y enamorarse podía costarte la vida o la cárcel. Una pena que Dulce Chacón nos dejara tan precozmente, pero sé que las escritoras como ella nunca mueren, su legado es demasiado profundo e importante; ella es inmortal.
La voz dormida nos habla de las voces que se callaron, y nos deja una herencia al resto de mujeres y hombres, la de que nuestras voces no queden silenciadas, que las alcemos, que no olvidemos de donde venimos... Y para ello y por ello, sigo con mis palabras, sigo escribiendo y sigo leyendo libros como este.
Gracias a todos y todas por este año de palabras, de momentos bonitos que tapan los feos, que la vida os traiga mucha felicidad y que me lo contéis. Os quiero.


