"La realidad es que, en su mayor parte, el mal lo causa la gente que nunca toma la decisión de ser buena o mala". Hannah Arendt.
Llevo todo el fin de semana pensando dónde ponerme a gritar. A gritar aunque sea para mí sola y para mi hija, para que el día que lea esto sepa que intenté mejorar un poco el pequeño mundo que me rodeaba.
En los últimos dos años he intentado mantenerme apartada de telediarios y redes sociales en cuanto a las noticias del mundo. No recuerdo la última vez que vi un telediario. Mi trabajo actual, al que adoro, me hace ser testigo de mucho sufrimiento, un sufrimiento debido a la propia enfermedad mental, pero también al contexto y a las injusticias que se dan en la sociedad en la que vivimos.
Ya podemos los profesionales partirnos la cara para que nuestros pacientes mejoren, sean autónomos, se mantengan estables y estén preparados para una vida en la sociedad que esta les escupe una y otra vez. Y os digo que realmente nos partimos la cara cada día. Es enormemente frustrante ver cómo personas que han sido capaces de bregar con una enfermedad estigmatizada de por sí no pueden incorporarse a un puesto de trabajo porque, basicamente, apenas hay ofertas de empleo. Entre el 80-90% de las personas con esquizofrenia nunca encontrarán un trabajo (ahora vas e intentas motivarles a seguir luchando). Es más, tampoco existe una red residencial en condiciones para las personas con enfermedad mental. Es más (mucho más), con las pensiones que tienen (ni siquiera teniendo una pensión en condiciones) podrán acceder al mercado de alquiler (claro, que sin tener enfermedad mental también lo llevas claro, sea dicho de paso). Y es que el contexto en el que vivimos juega en contra de las personas que han tenido peores cartas en la vida. Y es que el contexto en el que vivimos juega en contra de los propios derechos de las personas, con o sin enfermedad mental.
(No, no, no voy a hablar de los robos de dinero público de nuestros políticos mientras no hay presupuesto para colectivos desfavorecidos porque igual me enfermo).
Total, que dado que debo cuidarme para poder cuidar he intentado, en la medida de lo posible, mantenerme alejada de las noticias del panorama mundial porque sé lo mucho que me llega afectar. Pero en estos días inciertos y malditos obviamente ha sido imposible. Y escribo esto aporreando mi viejo ordenador porque es imposible mantenerse impasible ante lo que vive nuestro mundo en estos momentos.
Hoy escuchaba a Almudena Ariza comentar que había visto la película "El ministro de propaganda de Hitler". Esta película habla sobre Goebbles y esta experimentada periodista explicaba que es aterrador ser consciente de cómo esta historia es tan actual, cómo los medios de propaganda nazi se parecen tanto a la manipulación de hoy en día, cómo hay tantas analogías entre lo que pasó con los judíos y lo que está pasando en Gaza. No aprendemos nada, decía.
En estos días en las redes sociales podemos ver imágenes de Gaza que son realmente tenebrosas, simplemente lo único que queda por saber es si va a quedar alguien con vida. Estamos en 2025, este año hace 80 años del fin de la Segunda Guerra Mundial. No hay palabras, solo indignación.
Y no solo Gaza va a desaparecer del mapa con sus seres humanos incluidos ante nuestros ojos, también en la "tierra de la libertad", en Estados Unidos, Donald Trump está limpiando el territorio de las personas que no cree convenientes para sus intereses. ¿Piensa depurar la raza o qué coño tiene en la cabeza?
Gaza, Estados Unidos y los casi sesenta conflictos bélicos que ocurren en estos momentos en nuestro mismo planeta se deben gracias, y no nos engañemos, a dos factores únicos e incontestables: el poder (también llamado ambición) y su primo el dinero. Y punto. No hay más. Este es el resumen de la historia de la humanidad.
No soy una experta en política internacional, pero sí que a lo largo de mi vida he visto muchas miradas de personas con diferentes realidades y siempre vuelvo a ese momento que fue tan contundente para mí cuando con 21 años conviví con demandantes de asilo de tantas partes del mundo y me di cuenta de que todos queremos lo mismo. Todos los seres humanos buscamos darle un sentido a nuestra vida, vivir en paz y en seguridad para nosotros y nuestras familias. Es así de simple y tan cierto como el sudor que recorre ahora mismo mi espalda.
Esta semana le he contado a mi hija esta experiencia y otras muchas a esa misma edad, con esos 20 años tan importantes en mi vida en los que recorrí lugares de sufrimiento para entender qué narices podía hacer yo. Recuerdo que una hermana de las Hermanas Hospitalarias (durante mi estancia en el Hospital Psiquiátrico de Ciempozuelos) me dijo que no podía asumir el sufrimiento del mundo, pero sí mejorar mi "pequeño mundo". Otra hermana de las Hermanas de la Caridad de la Madre Teresa (durante un voluntariado en Madrid con mujeres enfermas de SIDA) me dijo que con el simple hecho de transmitir a las nuevas generaciones que todos tenemos los mismos derechos era más que suficiente para contribuir a hacer un poco mejor este mundo.
Casi con 50 años he visto muchas miradas, he buscado explicaciones al sufrimiento en muchos ojos, he intentado mitigarlo desde mi profesión, mi vocación y mi humanidad, pero sigo sintiendo una enorme frustración ante ciertas narrativas de odio, destrucción y deshumanización. Hoy con 48 años me siento tan frustrada como cuando tenía 20, tan absolutamente asombrada por el mal que el ser humano puede llegarse a infringir a sí mismo, porque cuando se matan y aniquilan a otros seres humanos, se hace daño a la humanidad entera.
Mañana volverá a ser lunes y volveremos a partirnos la cara para que nuestros usuarios tengan la vida más digna posible. Mañana volverá a ser lunes y seguiré intentando, como cada día, que mi hija se de cuenta de que la diferencia nos enriquece, que en ella misma se unen dos mundos y que eso la hace el mundo entero, y que en ello radica la belleza de la humanidad.
Hoy grito con estas palabras escritas casi sin pensar, sin mirar, como un desahogo sobre el mundo que vamos a dejar a las nuevas generaciones, generaciones que en algunos lugares de este planeta están a punto de desaparecer. Hagamos lo que podamos en nuestros pequeños mundos, no caigamos en la manipulación mediática, en la manipulación procedente de la boca de unos pocos ciegos y ambiciosos, miremos al otro y a su sufrimiento y hagamos lo que esté en nuesta mano, no miremos a otro lado. Gritemos, aunque, a veces, sea lo único que podamos hacer.
«"Humanos que cuidan de los humanos, y no humanos que se enfrentan a humanos". Os invito a saludar esta buena nueva». Behrouz Boochani.

Maria, soy un antiguo amigo y compañero de tu Padre, el me ha mandado tu escrito y lo acabo de terminar de leer. Tienes toda la razón del mundo para estar enfadada con él y para gritarselo tal y como lo haces pero, siempre hay un pero, nunca te olvides como tu dices "te tienes que cuidar" pues hay muchas, muchas, personas que dependen de ti a las cuales no las puedes dejar huerfanas, por otra parte no te olvides lo que te dijo la monjita: no podías asumir el sufrimiento del mundo, pero sí mejorar tu "pequeño mundo" y por ultimo, sonrie como en la fotografia pues no estas sola, piensa que hay muchas personas que luchan, contigo, intentando mejorar el mundo. Un Abrazo
ResponderEliminarVicente, miles de gracias por leerme y por tus palabras que resultan muy emocionantes. Sí, gracias a Dios, somos muchos los que intentamos equilibrar la balanza, aunque a veces se ponga difícil. Un abrazo muy grande.
EliminarYo soy amiga d tu madre y veo lo grandísimos valores q quieres expandir a esta sociedad .d pudientes corrompidos,pero....casi es inútil podernos introducirnos en sus calenturientos cerebros . los cuales están sembrando tantoodio. y tanto terror.
ResponderEliminarYo como madre y abuela vivo el día .adia aterrorizada!!!!( Esa es .la palabra) Me irrita y me deprime (como tú bien dices)pensar q mundo estamos dejando a nuestros herederos!!! .
Estamos agonizando en vida....vida q se nos escapa d las manos!! Y viendoo tanta crueldad entre todos y los niños inocentes q no pueden .ni jugar c un simple baño en la calle xq son arrollados x bombas conducidas d los q se creen superiores x el poderío q poseen!!!.
Si mm niña estamos todos entrando en una gran depresión
Tenemos q seguir luchando ! Aunq tengamos poquita voz
Estamos en el mismo barco (aunq ei timón este bastante averiado) y seguiremos remanso .a ver si podemos llegar a la orilla y refugiarnos d tanto dolor .y no olvidemos...q los analfabetos son ellos
Hasta siempre ,me siento feliz d poder ayudarte a dar voz a nuestro(y d muchas gentes) a este dolor inhumanoHasta pronto amiga!!
Muchísimas gracias por tus palabras, yo creo que lo más importante que podemos hacer es que nuestros hijos y nietos tenga una mejor visión de cómo ayudar a los demás y la necesidad de tener una mente abierta y tolerante. Gracias por leerme y compartir pensamientos. Te mando un abrazo muy grande y todo mi cariño.
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