domingo, 28 de junio de 2026

LA BELLEZA DE PILAR PI

 



«La creatividad existe porque la realidad no basta».
Pilar Pi.


Mis pacientes/usuarios/alumnos me han escuchado muchas veces hablar de la importancia de crear belleza, de que si uno busca en su interior y entre sus neuronas es capaz de crear cosas hermosas para intentar compensar la fealdad que nos rodea: el dolor, el sufrimiento, los pensamientos nocivos, los estigmas, las miradas de desaprobación... Eso hacen cada lunes en nuestro taller de escritura creativa en la Comunidad Terapéutica. Y eso les refuerzo e intento que nunca olviden: que son capaces de contribuir al mundo con su propio arte. Y es absolutamente maravilloso. 

Y yo también lo busco. Y lo anhelo. E intento aportar mi parte.  

Busco la belleza para seguir creyendo. 
Busco la belleza para conservar la calma. 
Busco la belleza para que mi conciencia no me torture. 
Busco la belleza para evitar la amargura. 
Busco la belleza para mantener la esperanza. 

Y esa búsqueda muchas veces da sus frutos. Aunque mantengo una constante contradicción con las redes sociales (mantengo a raya la cantidad de «amigos» y mi Instagram seguirá siendo privado), esas mismas redes a las que a veces permito que absorban mi tiempo deslizando absurdamente el dedo, también me han dado contactos y amigos de verdad que me aportan mucho, como mi amiga Maribel. Gracias a ella, he encontrado a la artista Pilar de la Cal, Pilar Pi. Y qué gran suerte. 



Pilar comenzó a dibujar en una habitación de hospital, como herramienta de expresión y canalización emocional durante un largo proceso patológico. Pero sus dibujos no se han quedado guardados en ningún cajón. Pilar les ha insuflado vida, les ha permitido volar más allá de las paredes donde fueron creados. Esto es lo que realmente importa y marca la diferencia entre las personas: de una etapa de dolor, incertidumbre y miedo, Pilar consiguió (y continua haciéndolo) contribuir al mundo con la belleza de su arte y de su humanidad. 

Las exposiciones de Pilar han destacado principalmente en la zona de León y Galicia. Su obra ha estado ligada al entorno de la Tebaida Berciana y ha contado con muestras individuales de carácter terapéutico. Entre las más destacadas os menciono las siguientes: Monasterio de San Pedro de Montes (León) donde participó en la exposición colectiva Pictrix Thebais; cafeterías APeTéCeMe (Orense) donde su obra ha sido distribuida en los establecimientos de esa red de cafeterías; y en el Hospital El Bierzo (Ponferrada) donde realizó la muestra individual «Recién amanecida». 




Pilar también ha puesto en marcha la exposición itinerante de dibujos terapéuticos titulada «La magia está en todas partes». Con ella ha realizado un circuito previo principalmente por las cafeterías APeTéCeMe de diferentes hospitales de Galicia y Salamanca. Sus dibujos representan un emotivo canto a la vida y a la esperanza. 

Su contribución llega más allá: todas sus exposiciones son a beneficio de asociaciones que luchan contra la leucemia como ABACES (asociación berciana) o ASCOL (asociación de Salamanca).



Os cuento que la siguiente exposición será el próximo 3 de julio, en la Oficina de Turismo de Molinaseca, Bierzo. Será conjunta con Fernando López Peñamil y sus bordados. Lo recaudado de los dibujos será destinado a un paciente con leucemia con pocos recursos económicos del Hospital Clínico de Salamanca. Esta exposición y su objetivo cuentan con el apoyo de la doctora Mónica Cabrero, hematóloga del Hospital Clínico de Salamanca. 




Pilar es un ejemplo pasmoso de cómo se puede dar la vuelta al dolor y transformarlo en belleza, es un ejemplo de resiliencia y generosidad. Es un ejemplo de contribución a esta sociedad a través del arte, y yo me siento enormemente agradecida de haberla encontrado. Podéis seguirla en sus redes: Facebook: Pilar Pi, Instagram: calpilardela e informaros de cómo poder apoyar su labor. 

Para terminar os dejo esta reflexión sobre la importancia del arte que tanto me ha llegado y que he «robado» del perfil de Instagram @mattnr26 de Matt Rodríguez. Creo que resume muy bien lo que, seguramente, tanto Pilar como yo pensamos: 

«El arte nunca fue solo entretenimiento. Está en las canciones que nos salvaron. En los libros que nos cambiaron la forma de pensar. En las películas que nos marcaron. En las obras que nos hicieron sentir menos solos. El arte cuenta quienes somos. A veces sentimos cosas que no sabemos explicar. Y ahí aparece el arte. El arte transforma emociones en expresión. Es uno de los actos más puros de libertad. Crear arte sana: a veces una canción dice lo que nosotros no somos capaces. 
El arte es parte de lo que somos. 
Nos conecta. Nos emociona. Nos transforma. Nos recuerda que seguimos sintiendo. 
Porque donde exista arte existirá humanidad. 
El arte nos salva».



Gracias, Pilar.
Gracias, Maribel. 




viernes, 12 de junio de 2026

PRIMAVERA DE MICRORRELATOS INDIGNADOS 2026



 

AHORA

Ahora es solo una mancha verde entre otras muchas manchas verdes que se confunde en la inmensidad de la marea que recorre las calles de la ciudad. Ahora no tiene nombre ni apellidos; no es la profe, ni la maestra Begoña, no es la compañera, ni la encargada de la biblioteca, ni una de las maestras voluntarias en la última excursión; no es la tutora de 2º B, ni tampoco la profesora de plástica o la preferida en las guardias de Anabel. Ahora no carga libros, no tiene esquemas en la cabeza, ni ejercicios, ni exámenes, no tiene manchadas las manos de tinta ni de tiza ni utiliza el papel maché. Ahora no olvida la burocracia, ni las aulas atestadas o la falta de tiempo para hacer las cosas bien; no es el miedo a perder la vocación, a olvidar qué significa enseñar, mostrar, educar, compartir, crecer, acompañar, incluir, orientar, alentar, inspirar, estimular, despertar, guiar, apasionar.

Ahora es frustración, es dolor, cansancio y preocupación. Ahora es ansiedad y es valentía, es «ni un paso atrás», es huelga indefinida. Ahora es por vuestros hijos y por los nuestros, es por nuestra dignidad, por la de todos, y por los que vendrán. Ahora son las plazas, las calles, los silbatos, el ruido y el silencio atronador de los que nada esperan ya. Ahora es solo una mancha verde entre otras muchas manchas verdes que se confunde en la inmensidad sabiendo que no se rendirán.


María Requena.

Primavera de Microrrelatos Indignados 2026.

En apoyo a la Revuelta Educativa. 

domingo, 7 de junio de 2026

CUANDO EL MUNDO MIRA A OTRO LADO (o el Mundial de la vergüenza)

 

                      Foto: Unicef Italia. Gaza 

"La banalidad del mal no viene de los monstruos. Viene de la gente normal que deja de pensar".  Hannah Arendt.

Hannah Arendt nos dejó la frase anterior en los años 60, mientras cubría el juicio a Adolf Eichmann (uno de los principales organizadores del Holocausto). Ella, alemana de origen judío que sufrió en sus propias carnes la crueldad de los campos de concentración, esperaba encontrar un demonio, un monstruo, pero se encontró con una persona normal, como cualquiera de nosotros, que «solo» hacía su trabajo sin pensar. Había dejado de pensar. 

Lo más triste para mí no es que Hannah dejara esto por escrito en aquellos momentos; lo más triste es que tantas décadas después sus ensayos y estudios sobre el totalitarismo y la banalidad del mal estén de «rabiosa actualidad». Yo, que he leído algunos de sus ensayos, doy fe de lo escalofriante que resulta darse cuenta de las semejanzas, de los paralelismos con la situación mundial actual.  

En el libro que acabo de terminar de leer esta tarde, el emocionante Ahora y en la hora de Héctor Abad Faciolince, el autor cita: «El mal, dice Vasili Grossman, es una persona con un rostro y un nombre. (...) Hay personas que consiguen, con un uso coherente de la propaganda, el miedo, la violencia y la mentira, que su propia voluntad se convierta en la obediencia voluntaria de casi todo un pueblo». En este libro el autor paisa nos relata su terrible experiencia como víctima de un ataque ruso a civiles en la ciudad de Kramatorsk, al este de Ucrania, mientras comía en un restaurante italiano con tres amigos, y donde resultó fallecida la escritora Victoria Amélina de 37 años, el 27 de junio de 2023. Habían ido allí a documentar la crueldad humana, esa que acabaron experimentando en sus propias carnes a 25 km del frente de guerra. 

El mal de esta época son personas con rostros y nombres, igual que en la Alemania nazi (igual que en el genocidio de Ruanda, igual que en la guerra de los Balcanes, igual que en cada uno de los conflictos que nos han asolado y asolan este planeta). Los Adolf Eichmann de esta época también son personas con rostros y nombres, personas que también han dejado de pensar y que no se plantean la maldad de sus actos: esto es la banalidad del mal de la que hablaba Arendt. 

A principios de este año leí este artículo: El orden mundial. Y sus palabras vuelven a mi cabeza una y otra vez: «Estados Unidos es el mayor riesgo geopolítico del momento». Hemos podido comprobarlo mes a mes, día a día, tanto en su política interior como en la exterior. 

En abril de este año 120 ONG emitieron una alerta para viajar a Estados Unidos durante el Mundial (puedes leer la noticia aquí). «Ante la falta de acciones claras por parte de la FIFA y de autoridades locales, existen múltiples riesgos potenciales. Entre ellos destacan la denegación arbitraria de entrada al país, detenciones migratorias, deportaciones, vigilancia digital invasiva y restricciones a la libertad de expresión». También se sabe que el ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) estará campando a sus anchas en las sedes, el mismo servicio que está llevando a cabo graves violaciones de los derechos humanos en territorio estadounidense. 

Igual que mientras escribo esto, mientras se celebre el Mundial de Fútbol gran parte de la población del mundo seguirá sufriendo las consecuencias desastrosas de las políticas del presidente de los Estados Unidos y sus secuaces: el pueblo cubano, el pueblo palestino, el pueblo iraní, etc. etc. etc. etc. 

Por eso, mi capacidad de entendimiento no logra comprender cómo la sociedad en general no habla de boicot, cómo nos estamos mostrando indiferentes a que uno de los acontecimientos deportivos más importantes se celebre en suelo estadounidense. No, y es un rotundo no, el fútbol no es apolítico y no puede ser indiferente. Los seres humanos no podemos disociarnos y mantenernos al margen de lo que les pasa a otros seres humanos. Sí, y es un rotundo sí, el fútbol a esta escala mueve demasiado capital como que para que las federaciones de fútbol (o quienes tengan el poder de hacerlo) se posicionen contra su celebración. A mí me parece bochornoso, indignante y vergonzoso, y solo me queda la esperanza de que se use su celebración para poner en relieve el retroceso tan brutal que ha sufrido el mundo en derechos y libertades gracias a personas con rostros y nombres

No es que sea una gran amante del fútbol, pero este año me ha dado grandes alegrías. Gracias al fútbol algunos de mis pacientes han vivido momentos que no olvidarán y mis compañeros y yo lo hemos vivido junto a ellos. Gracias al fútbol hemos creado una «Peña Bética» en mi Comunidad Terapéutica y yo soy la feliz «secretaria» que saca las entradas a nuestros aficionados, les ayuda a organizarse para ir al estadio y observa esas caras de ilusión que no tienen precio. Gracias a él nuestros usuarios han mostrado una motivación que no hemos podido conseguir con casi ninguna otra cosa. 

Igualmente, Asaenes (Asociación de Familiares, Allegados y Personas con Trastorno Mental Grave) y otras entidades dedicadas a la atención a personas con trastornos mentales graves ponen en marcha una liguilla de fútbol para todo aquel que quiera participar. En esos partidos desaparecen los diagnósticos, los medicamentos y solo quedan la ganas de unirse en equipo, divertirse y, por supuesto, si es posible, meter goles. 

En el librito El autoestopista de Grozni y otras historias de fútbol y guerra el recordado y añorado reportero de guerra Ramón Lobo (gran aficionado al fútbol y al Real Madrid) escribía: «En Sierra Leona (...) el juego desempeñó un papel notable en la reeducación de niños a los que el conflicto había robado la infancia, la inocencia. En sus calles polvorientas se mezclaban los ex guerrilleros, sus víctimas y los refugiados que habían regresado de la vecina Guinea Conakry. El fútbol fue la herramienta que sirvió para limar diferencias y crear áreas de entendimiento, de respeto».

Por eso, si saco esto de mis entrañas, no es en contra del deporte en sí, es en contra (y mucho) de que el  mundo mire a Estados Unidos sin condenar tajantemente su política más cercana al fascismo que sufrió Hannah Arent hace 80 años que a los derechos y libertades que deberían existir a estas alturas de la historia de la humanidad. 

Héctor Bellerín (jugador del Real Betis), con el que incluso he tenido la oportunidad de intercambiar algunas palabras, es un pequeño faro en la oscuridad que recorre el futbol de alta competición. Se moja. Claro que se moja. Y lee y está en el mundo. Y dijo en una entrevista que puedes leer aquí lo que sigue: «Creo que como futbolistas tendríamos que hacer muchísimo más» al ser preguntado por el genocidio en Gaza. 

Yo también creo que los futbolistas de élite tienen la enorme oportunidad de denunciar lo que pasa en el mundo, son un gigantesco altavoz, y no pierdo la esperanza de que este Mundial sea histórico no porque en parte se celebre en el país de un presidente tirano al que no le importan nada los demás seres humanos, si no porque la sociedad y el deporte empiecen a despertar del letargo de la gente normal que ha dejado de pensar. 

Héctor Abad termina Ahora y en la hora así: «Esta historia personal busca inocular al menos un pequeño anticuerpo contra esta antigua sed humana que tiende a preferir la fuerza y el mando de un hombre fuerte, de un tirano, en lugar del difícil, pero no imposible, acuerdo entre los muchos que pensamos distinto».

Pensemos, miremos, analicemos, leamos, denunciemos y critiquemos lo que existe a nuestro alrededor. En esta parte privilegiada del mundo (porque la geografía es una cuestión de azar) nos toca, a mi parecer, no mantenernos al margen. Yo lo tengo claro. ¿Y tú?