Matalascañas, Huelva, octubre 2021.
«La primera vez que leí un libro me ayudó a sobrevivir. Si sobrevivimos leyendo, al escribir tenemos una posibilidad de revivir». Formas de disparar un arma, María Morales Mora.
Hace bastante que no escribía; me había propuesto participar en algunos concursos de relatos antes de que acabara el año, pero no he encontrado el «click neuronal» que me proporcionara la idea. Sin embargo, quería escribir esta entrada porque, como bien dice María en su magnífico libro, hoy, penúltimo día del año, me apetecía revivir en todas sus acepciones (Revivir: resucitar; renovarse; evocar, recordar).
Seguramente, si me conoces, sepas que para mí ha sido un año particularmente duro (directo al «Top 10» de años chungos en sus primeros puestos) tanto que en verano mi salud mental saltó por los aires: rota, quebrada, perdida, tocada y hundida. En ese momento creo que Dios hizo por mí lo mejor que podía hacer: paró en seco mi vida para darme la oportunidad de renovarme. Golpazo, frenazo, heridas, reposo, curación, sobrevivir, revivir.
En este proceso que me ha tocado experimentar (como a muchas otras personas) los libros han sido fundamentales, por eso he leído tantísimo, una especie de mindfulness literario que me ha ayudado a afrontar y a asimilar los cambios y las perdidas.
Pero hoy no voy a hablar mucho de libros. Hoy quiero revivir (recordar) todas las cosas bonitas que he ganado, que mi familia ha ganado estos meses.
Este año...
He podido llevar y recoger a mi hija del colegio, nunca antes lo había hecho. Es fantástico ese instante en el que la veo aparecer al fondo y saludarme con la mano mientras se va acercando a mí para contarme lo que ha vivido ese día.
He podido ir a un gimnasio y cuidar mi cuerpo, algo que necesitaba como el respirar. Allí he conocido a gente maravillosa, me he reído un montón y me he dado cuenta de que muchos obstáculos no existían, solo estaban en mi mente.
Emma ha cumplido su sueño de ser futbolista. Ni ella ni nosotros olvidaremos su ilusión, su motivación, su alegría.
Celebramos su comunión con una pequeña fiesta en casa en familia. Ella vestida como quería haciendo gala de su personalidad, compartiendo el momento con su supermegamejor amiga, disfrutando de la bonita ceremonia y su significado.
Ha sido el año en el que muchos de los mejores momentos se han producido en la compañía de menores de once años, los amigos y amigas de mi hija. Cuánto se puede aprender de su visión sencilla de la vida.
Tuve la enorme y hermosa oportunidad de presentar el libro de la que ya es una persona muy querida e importante en mi vida: mi amiga María Morales. Magnífica profesora de escritura, bella por dentro y por fuera, generosa a más no poder y una escritora única. Qué suerte tengo.
Presentación de Formas de disparar un arma. 17 noviembre 2021.
Dieciocho meses después volví a Madrid por un gran motivo: mi hermana Laura volvía a casa de visita desde México. Por fin nos pudimos reunir (casi) toda la familia y disfrutar de unos días donde primos, hermanos y abuelos disfrutamos un montón.
Puerta del Sol, Madrid, 4 de diciembre de 2021.
Además este año me siento afortunada por toda la gente que he tenido a mi lado, y por toda la gente que he conocido. Me siento enormemente agradecida por todas las manos que me han agarrado y no me han soltado.
Gracias...
... Cris y Kathya por compartir nuestras caídas, levantadas, entre llantos y risas. Os quiero infinitamente.
... Maribel Munilla por tu ejemplo y fortaleza, por estar siempre.
... Salva por soportar mis crisis de hipocondría y continuar compartiendo nuestro amor por las palabras.
... Eli por dar belleza a nuestros momentos especiales, porque persigues tus sueños y eres una inspiración para mí.
... Sara, Teresa, Ángel y a todos los compañeros/as ansiosos, conoceros es una de las mejores cosas que me han pasado este año. Gracias por vuestras manos y vuestras palabras de aliento.
... Miguel Torija por tus propuestas literarias, por sacarme una sonrisa y estar ahí.
... Carlos Santos por tu ejemplo sencillo pero sin vacilaciones, por hacer un mundo mejor. Te admiro profundamente.
... Quique Bolsitas, tu ejemplo cambia mi mundo, nuestro planeta. Infinitamente agradecida.
... Irene y Arnur por endulzarnos la vida y haberse convertido en gente querida. Sois maravillosos.
... Sonia, Irene, María, Maritere, Sandra, Miriam Agnese, Ángela, Dori... gracias por acompañarme, gracias por vuestra amistad.
Gracias siempre a mi familia, a mis padres y hermanos, a mi hija (¿se puede ser más bonita?) y, sobre todo, a mi compañero de vida. Este es otro año que se ha puesto inclinado, con una mayor pendiente de lo normal, pero juntos siempre sabemos salir adelante, y este año incluso acabarlo con mucho humor, con mucho amor. Gracias, mi amor.
Quiero recordar...
A los que se fueron; quiero acompañar de alguna manera a los que se están encontrando sillas vacías, qué dolor debe ser ese que solo ellos pueden saber. Mi corazón con todos ellos, con Lorena y Jesús, con Dori y su familia, con la familia de María, con tantos amigos...
Que debemos seguir hablando de salud mental en un año en el que parece que está alejándose el tabú y el secretismo que rodeaba a este tipo de enfermedades y sus terribles consecuencias.
Que, no es que lo diga Leonardo DiCaprio, es que debemos cuidar de una p. vez nuestro planeta, que la pandemia viene a recordarnos que debemos cambiar muchos hábitos desde ya, que todos estamos unidos, que no podemos girar la mirada ante muchos dramas del mundo, que somos uno, que no solo existe el primer mal llamado mundo, que no podemos consumir y consumir infinitamente, que tirar un lata de refresco en la naturaleza tiene sus consecuencias, que el efecto mariposa existe, que las campanas tocan por ti, que no somos ninguna isla perdida en el océano.
Que la vida no es dura, ni injusta, ni buena, ni mala, la vida es vida como dice Tuti Furlán, y viene con todo el paquete. Tenemos que intentar (yo la primera) rescatar esos «momentos regalo» que nos va ofreciendo en el momento presente. Mi mente este año ha corrido más que yo, me ha pintado la vida de un negro abrumador catastrófico, cuando no era tal. Solo tenía que vivir el instante, la vida entera, para darme cuenta de cuántos colores había (hay) a mi alrededor.
Escribo esto escuchando los pájaros cantar en mi calle, el sol va cayendo, mi chico lee, mi hija juega, y pronto nos reuniremos de nuevo con la familia. Me doy cuenta del milagro de haber llegado a este instante. En realidad, lo tengo todo, si lo pienso bien.
Infinitas gracias y feliz y sereno 2022. ❤️
Posdatas:
«He vivido. No ha sido fácil. Y sin embargo. He descubierto que es poco lo que no se puede soportar».
La historia del amor, Nicole Krauss.
«Un buen epitafio para una vida sería: De verdad que lo intenté».
La playa y el tiempo, Ernesto Calabuig.
«El destino elige a las personas que se cruzan en nuestro camino, y la huella que dejan en nosotros no se borrará jamás. Aunque ellas desaparezcan».
Amapolas en octubre, Laura Riñón Sirera.
«"Humanos que cuidan de humanos, y no humanos que se enfrentan a humanos". Os invito a saludar esta buena nueva».
Sin más amigos que las montañas, Behrouz Boochani.