«No hay camino para la paz, la paz es el camino». Mahatma Ghandi.
«La historia nos ha fallado. Pero no importa». Min Jin Lee.
Este libro me ha llegado gracias al «gran invento» que mi amiga María Morales (pausa para la publicidad: ¿Habéis leído ya su Formas de disparar un arma?) y yo llevamos a cabo desde hace ya seis meses («Solo entiende mi locura quien comparte mi pasión»). Una vez al mes quedamos para tomar algo e intercambiar libros. En un principio el libro debía ser sorpresa, pero finalmente decidimos que era mejor sugerir a la otra varios títulos, así no hay peligro de fallar y se mantiene cierto grado de incertidumbre y expectación. Total, que estamos encantadas con este intercambio de libros al que no terminamos de encontrarle el nombre, porque todo evento de esta talla tiene que tener un nombre (¿bookishfree, bookfree, crossbook, librosamigasycafé, regalameunlibroydimetonta?). En fin, que estamos deseando que llegue fin de mes para que vuelva la magia, ya que entre amigas y libros solo puede haber eso, magia.
Así María me regaló La vida anterior de los delfines, mi bautizo leyendo al vasco Kirmen Uribe. Lo he devorado en unos pocos días y es que me ha recordado mucho a los libros de grandes epopeyas narradas por Dominique Lapierre. Los libros de Lapierre hicieron crecer en mí la pasión por la literatura y los grandes acontecimientos mundiales protagonizados por personas que lucharon por un mundo mejor, muchos de ellos olvidados si no fuera por los escritores y escritoras que dedican años de su vida a rescatarlos del olvido.
«La paz es cosa de todos, de los hombres y de las mujeres. Si yo creyera que es cosa mía, ni siquiera me reuniría con usted, pero la paz es algo que nos compete a todos».
Este es un libro para leer con un lápiz en la mano, para subrayar y anotar las magníficas ideas por las que Rosika y sus compañeras lucharon. Cuál sería su ímpetu y pasión que convenció a Henry Ford para poner en juego su gigantesca fortuna y fletar el Barco de la Paz, barco que emprendió su marcha el 6 de diciembre de 1915 desde Hoboken (Estados Unidos) rumbo a una Europa desangrada por una guerra, como todas, sin sentido y que se cobraba cada día miles de víctimas.
Rosika Schwimmer (1877-1948) nació en Hungría y falleció en Nueva York. Tuvo una vida apasionante en la que luchó por unos ideales que se podrían tildar de utópicos entre los que se encontraba la creación de un Gobierno Federal Mundial en el que se escucharan las voces de los ciudadanos por encima de la de los gobernantes. Luchó por el reconocimiento de la labor de las mujeres en el mundo, en un mundo en el que la mujer estaba relegada socialmente y en el que tenía que pedir permiso para todo. Cómo me hubiera gustado estar presente en uno de los cientos de discursos que pudo dar (sin leerlos, prácticamente improvisados) en los que, gracias a la fuerza de sus palabras, las ideas se convertían en hechos, en iniciativas reales.
«No puede haber gloria sin patriotismo ni amor ni nobleza si por medio hay también sangre inocente, asesinatos y violaciones. Porque la guerra es eso. No es otra cosa que destrucción».
Rosika tuvo tanta energía y creía tanto en la posibilidad de conseguir un mundo en paz que se entrevistó con el presidente de Estados Unidos y otros líderes europeos intentando poner en marcha un proceso de paz que acabara con la Primera Guerra Mundial o, dicho de otra manera, una mujer de origen judío intentó parar un conflicto internacional, ahí es nada. Fue la cofundadora del Partido de la Mujer por la Paz y secretaria de la Alianza Internacional de mujeres. Y, sin embargo, ha caído en el olvido.
Fue su secretaria Edith Wynner quien, tras la muerte de Rosika, recopiló toda la información, cartas y otros testimonios de su vida en 176 cajas que descansaban en el archivo de la biblioteca pública de Nueva York, de donde Kirmen las rescató para crear esta novela. Y ya solo por este hecho es totalmente recomendable leer La vida anterior de los delfines, porque como él mismo deja reflejado en las páginas del libro:
«Lo que resulta verdaderamente admirable a la luz de nuestros días es el valor que demostraron aquellas mujeres, su determinación, su fe en que unidas eran invencibles y que juntas podían cambiar el mundo. Sin esa confianza genuina en el ser humano y en sí mismas costaría entender sus discursos y movilizaciones de entonces (...)».
En esta obra el autor entrelaza la narración de lo que iba encontrando en las cajas del archivo recabado por Edith (el bolso de Rosika, sus cartas con Einstein, su cámara de fotos, etc.) con episodios de su propia vida trazando paralelismos con su proceso personal de migración, su insumisión, las grandes mujeres de su familia o la vivencia de la pandemia fuera de su país. Además, me ha descubierto muchas cosas sobre la cultura vasca, aspectos que desconocía por completo como, por ejemplo, que el pueblo vasco (y su lengua) es uno de los más antiguos del planeta. Lo ignoraba y agradezco saberlo.
Rosika fue nominada varias veces al Premio Nobel de la Paz, algo que nunca consiguió, como tampoco consiguió la nacionalidad estadounidense al negarse a defender al país con las armas si llegaba el caso (algo que como mujer en aquella época era muy improbable). Estoy completamente segura que su labor tuvo gran repercusión en las instituciones mundiales que se crearon posteriormente para unir al mundo, su lucha quedó anclada en el espíritu de las personas que la conocieron y en las generaciones siguientes.
Te dejo a ti, lector/a, que descubras qué tienen que ver los delfines en todo esto, qué hay detrás de su título, te adelanto que tiene mucho de leyenda y que es posible que te encante.
Te recomiendo, con la vehemencia que me caracteriza, que leas esta novela porque, como también se cita entre sus páginas: «Aunque está claro que algún día la historia hará justicia a la señora Schwimmer, la historia es lenta». Si 74 años después de su muerte tenemos la oportunidad de otorgarle el reconocimiento que se merece y recuperar su legado gracias a este libro, no deberíamos dejarla pasar.
Gracias, Kirmen, seguiré leyéndote.
Gracias, lector/a por haber llegado hasta aquí.
PD: En la novela aparecen algunas canciones, te dejo esta que me encanta: People have the power.

Muchas gracias María, es una historia muy interesante y me gusta el trasfondo del mismo enlazado a la feminista Edith Wynner y su tributo a Rosika Schwimmer. Kirmen nos lleva de la mano de grandes mujeres a través del tiempo, y nos regala una historia muy interesante.
ResponderEliminar¡Muchas gracias por tu comentario! La verdad es que es una historia muy relevante e interesante y es una pena que se haya perdido. Gracias a este libro la podemos recuperar y agradecerle de alguna manera a Rosika y sus compañeras todo lo que hicieron. ¡Un beso grande!
Eliminar