«La salvación del hombre está en el amor y a través del amor». Viktor Frankl.
Hay amigos que en tus momentos oscuros se olvidan de ti; hay otros que te tienden la mano y te dicen: ¿Qué te parece colaborar conmigo en este proyecto? Y así fue como Miguel me tendió la mano en forma de libro y me animó a escribir a dos manos Desmontando la tiranía de la felicidad. Tengo muchas cosas que agradecerle a Miguel.
Nuestro libro (de Miguel, Adriana y mío) quiere provocar un debate en el lector. Resulta que en los últimos años está en boga la llamada «industria de la felicidad», y está bien, creo que da respuesta a un vacío existencial que muchas personas sienten en esta época de la vida. Muchos andan (o andamos) perdidos por la vida en busca de respuestas, de caminos con los que dar sentido a nuestra existencia, y esta industria ha encontrado su sitio.
El problema llega cuando este sistema culpa descaradamente a las personas de la mayoría de sus problemas. Cuando generaliza y da recetas sin individualizar los casos. Por ejemplo, me «mató», literalmente, cuando algunos gúrus de la felicidad le aconsejaban a un chico desempleado a través de Linkedin, diciéndole que el problema por el cual no encontraba trabajo estaba en su actitud, en sus pensamientos negativos,... El chico, más hundido si cabe, comentaba que llevaba años parado, que no había manera de tener una entrevista. Después de tanto tiempo, con subidas y bajadas en su estado de ánimo, ya no sabía a qué puerta llamar, pero estos consejos bienintencionados solo sirvieron para aumentar su frustración. En un país con millones de parados creo que sobra culpabilizar al que sufre cuando muchas de las variables escapan a su control. Creo que deberíamos validar su sufrimiento, acompañar y empatizar, porque a veces toca estar triste, enfadado,... Y no hay nada malo en ello.
Soy una ferviente seguidora de Viktor Frankl, su libro El hombre en busca de sentido me llegó al alma. Y sé, sin lugar a dudas, que la actitud hacia los problemas, el encontrar nuestro propósito en la vida y, sobre todo, el amor, es lo que nos salva. Pero hay circunstancias, añadidas a las características personales de cada uno, que hacen que cada cual viva sus problemas de una forma distinta. Todos somos diferentes y nuestras circunstancias también.
Mi sueño es viajar a la India, espero conseguirlo algún día. Pero en los últimos años he tenido que posponer este sueño en pro a otros sueños o necesidades menos ambiciosas. Una amiga me dijo: «Deséalo con todas tus fuerzas y el universo te lo dará». Pues no hay manera, no debo de estar deseándolo con todas mis fuerzas o de la manera adecuada, el dinero no me llega para viajar a la India; me tendré que conformar, de momento, con pasar unos días en la playa... Y también está muy bien. Muchas veces, no por conformismo, si no por tener los pies en la tierra, lo más valioso es lo que vivimos en el día a día, disfrutar de los nuestros, de poder pasar tiempo con nuestros hijos, de valorar la salud, y tantas otras cosas que nos rodean y no apreciamos lo suficiente. Aceptar lo que tenemos es el principio de todo.
«Haz de tu vida algo extraordinario», dicen, y con toda la razón, pero no solo las vidas son extraordinarias si se gana mucho dinero, se viaja o se encuentra el amor de tu vida llegando en un flamante porche. Mi abuela crió a 8 hijos en una época muy complicada, su vida me parece extraordinaria porque dio vida a 8 personas maravillosas; de ellas nacimos 17 nietos y 7 bisnietos. Gracias a mis abuelos hay en este mundo 32 personas (y serán muchas más). Sus vidas son extraordinarias, incluso aunque a ellos no se lo parezca. Creo que es extraordinario luchar día a día contra los elementos, conseguir que tu hijo tenga una bicicleta aunque tu empresa se retrase en los pagos, poder permitirte unas vacaciones con tus hijos, este año sí, etc, etc.
Por eso, creo que nuestro libro es un libro lleno de esperanza para las vidas de los que luchan, de los que siguen adelante aunque no esté entre sus posibilidades las grandes aventuras que muchos postulan como la verdadera felicidad. Para mí «la felicidad» se encuentra en la serenidad, vivir en paz, ayudar a los demás, y disfrutar de las cosas que la vida me proporciona, como colaborar en este libro.
Espero que nuestro proyecto os lleve a reflexionar, que debatamos sobre lo que importa. Os agradezco desde ya vuestra colaboración para que Desmontando la tiranía de la felicidad vea la luz.
Un abrazo.
PD: Podéis colaborar en la preventa pinchando aquí. ¡GRACIAS!










